La murga
del fin del mundo (*)
Tal vez
las dos cosas que se recuerden más del
Carnaval 2009 -aun más que el brillante
cuplé de las preguntas cancioneras de
La Gran 7 o el gigantesco porro budista de Los
Curtidores de Hongos- sean las dos vergüenzas
más grandes relacionadas al concurso
oficial de las que se tengan noticia: el pasaje
a la liguilla de Araca la Cana luego de su alevoso
plagio y la no clasificación del espectáculo
Doble discurso de La Mojigata. Hasta los periodistas
carnavaleros más tímidos, aquéllos
para quienes hasta un apriete es parte del espíritu
de Momo, se quedaron confundidos ante una decisión
que parecía propia de Gustavo Méndez
ya que, aun reconociendo que tal vez Doble discurso
no fuera un espectáculo tan redondo como
el del año pasado, Una especie en extinción
-que los colocó insólitamente
(para La Mojigata) entre los seis primeros puestos
del 2007- era evidentemente uno de los mejores
textos del año, si no el mejor (lo cual
se puede verificar consultando la página
oficial de la murga), y la puesta en escena,
sin ser de un despliegue gigantesco, era creativa
y no pasaba vergüenza.
Si VTV
y los dueños del carnaval se hubieran
dignado a transmitir la presentación
de La Mojigata en el Teatro de Verano sería
innecesario tener que recordarlo, pero al parecer
los versos que en Una especie en extinción
se preguntaban si el ser televisados por el
grupo Casal era parte de lo que es “ser
una murga” tuvieron su efecto. Con respecto
a la eliminación puntual de este año
-según lo que se ha filtrado- se han
argumentado motivos referidos a las voces, rubro
a través del cual se explican los fallos
inexplicables, pero en el fondo el motivo es
el de siempre: La Mojigata es un bicho raro,
una oveja negra, un golpe a destiempo, y en
el cada vez más estratificado, jerarquizado,
conservador, profesionalizado y en definitiva
inocuo (aunque siempre popular) carnaval local,
eso no puede ser bienvenido por parte de este
o cualquier statu quo exitoso y corporativizado
a la uruguaya.
¿Qué
es lo que distingue a La Mojigata no sólo
de las murgas de la Unión o las murgas
compañeras sino también de las
otras surgidas de los concursos Murga Joven
o incluso de pioneras en la disidencia y la
innovación como La Gran 7 o la recordada
BCG? Bueno, en primer lugar el carácter
casi invariablemente metamurguístico
de sus textos e ideas conceptuales. Si la autorreferencialidad
es una característica propia de todas
las murgas, en La Mojigata esa característica
pasa de la autoexaltación a la perpetua
crisis existencial, a la pregunta de qué
es una murga, qué significa ser un murguero
y qué es el carnaval en Uruguay.
Estas
preguntas, siempre presentes en el repertorio
de la murga, son expuestas con un humor ocasionalmente
negro pero de gran efectividad, y con un grado
de autoanálisis de rara profundidad no
sólo para una formación carnavalera
sino para cualquier proyecto de música
popular en general. Esta voluntad de autodistanciarse
hasta de sí misma ha hecho que para muchos
sea más difícil empatizar con
la murga, ya que las apelaciones al mínimo
común emocional -tan generales en carnaval-
están casi ausentes en su material, y
cuando buscan servir de espejo de la audiencia,
rara vez la imagen reflejada es ideal o consoladora.
Es decir, para los que van al tablado como quien
va a un McDonald’s, esperando encontrar
el mismo sabor y los mismos componentes con
apenas alguna diferencia en el contenido de
la Cajita Feliz, La Mojigata es una murga incómoda,
difícil, amarga, cool (en el sentido
más despectivo en que se puede utilizar
el término anglo).
En realidad
no es ninguna de estas cuatro cosas, pero los
códigos que propone exigen un pacto distinto
con el espectador.
De alguna
forma le exigen participación en un carnaval
que se caracteriza por tratar de mantener a
su público lo más lejos posible
de la fiesta, que está en manos de profesionales.
De alguna
forma La Mojigata no es sólo una murga
de culto -el entusiasmo y fidelidad de sus seguidores
es tan notorio como radicalmente distinto de
los que siguen a otras murgas con el acriticismo
con el que se sigue a un cuadro de fútbol-
sino algo así como un equivalente murguero
del punk. No tanto por tener un espíritu
agresivo (aunque su espectáculo del 2006,
Nada que ver pero rimó, era notoriamente
chocante desde su inaugural “bienvenido,
cáncer de pulmón”), sino
por su propuesta de vuelta a lo básico
en lo formal -musicalmente son una murga estrictamente
convencional, más allá de lo bien
integradas que tenga a las voces femeninas (uno
de los pocos casos en los que no da la impresión
de haberlas incluido como medida políticamente
correcta)sumada a un gran cuestionamiento en
lo discursivo.
Es decir,
un símil murguero de aquel “la
música está enferma/ nosotros
también/ para recuperarla hay que volverla
a romper” que cantaban Los Estómagos
en 1985.
Es así
que tal vez lo que haya molestado del Doble
discurso de La Mojigata 2009 haya sido la sospecha
de que estos treintañeros, entre los
que hay numerosos universitarios y gente que,
obviamente, domina bien las letras, no sólo
se están refiriendo jocosamente a su
propio doble discurso de murgueros sobreeducados
de clase media, sino también a la totalidad
de un carnaval que se presenta como una fiesta
colectiva pero que divide estrictamente entre
participantes y espectadores; un carnaval que
en lugar de ser la fiesta del cuerpo de sus
orígenes paganos sólo incorpora
lo sensual como motivo de burla; unas murgas
contestatarias que actúan haciéndoles
amables guiñadas a las autoridades de
turno y apelando a la unidad electoral del partido
de gobierno; unas miradas implacables sobre
la actualidad que -misteriosamente- pasan por
alto los numerosos escándalos relacionados
con Tenfield durante el año pasado; unas
apelaciones a la solidaridad que ni siquiera
son capaces de protestar colectivamente cuando
una formación de colegas -como los Curtidores
de Hongos el año pasado- son groseramente
censurados a causa de unas bromas más
bien suaves sobre los dueños de la transmisión;
una temporada en la que casi cada formación
carnavalera incluyó un chiste sobre la
ministra Tourné pero ninguna recordó
al Vela Yern (y los que lo intentaron cambiaron
inesperadamente de opinión); un Teatro
de Verano que ya es mejor negocio que el Estadio
Centenario, y que se permite discriminar en
cuanto a acreditaciones de prensa a medios al
parecer irrelevantes como la diaria; una fiesta
efímera de liberación puntual
de la rutina anual que se ha convertido en un
espectáculo semipermanente con murgas
de gira eterna por el mundo; un carnaval con
un Momo gordo, burocratizado, que decide quién
puede cantar y quién no, y que establece
un conjunto de regulaciones dignas del protocolo
del rey Juan Carlos, con la paradoja agregada
de estar estratificadas alrededor de lo que
debería ser un espacio libre de regulaciones.
Ese raro, tal vez inevitable, doble discurso
implícito en la camisa y corbata con
las que La Mojigata decidió presentar
a sus murgueros este año y que, al parecer,
ni siquiera les mereció un lugar entre
los 14 mejores.
Antes,
el apocalipsis Es ante este panorama que vale
la pena repasar el CD/DVD del espectáculo
2008 de La Mojigata, grabado en el Teatro Stella
a mediados del año pasado y editado a
fines del mismo. Una especie en extinción
terminó siendo, como mencionábamos
antes, el espectáculo más exitoso
de La Mojigata -al menos en términos
de concurso-, y los motivos son bastante evidentes.
Se trata de un espectáculo particularmente
festivo y articulado alrededor de dos o tres
ideas brillantes, particularmente la de utilizar
el formato de los cánticos de hinchada
dentro de la murga -en un tiempo en que la futbolización
del carnaval es bastante notorio, y no sólo
por VTV-, y a una actuación descollante
de Pablo Aguirrezábal interpretando a
una suerte de Jaime Roos conseguido apenas con
un cordón enrollado debajo de la nariz
como bigote. Por supuesto la preocupación
de identidad de la murga está en primer
plano desde la presentación, aunque es
ligeramente difusa a causa de uno de los rasgos
más distintivos de La Mojigata que a
veces le juega en contra: los hipertrabajados
textos de la murga prácticamente incluyen
una reflexión, un chiste verbal y un
ejemplo contradictorio en cada verso, haciéndolos
de una densidad que se pierde a primera escucha,
y que en ocasiones oculta los centros medulares
de los cuplés. Particularmente al escuchar
las presentaciones y retiradas de La Mojigata
uno piensa en la teoría de los touchstones
de Matthew Arnold, quien sostenía que
en los poemas largos -y los textos de La Mojigata
pueden considerarse como textos líricosson
necesarios los pasajes de menor intensidad y
algo prosaicos para resaltar -como si fuera
un claroscuro verbal- los momentos de mayor
intensidad. Pero en Una especie en extinción
esto no llega a hacer colapsar el fluir de los
cuplés que se apoyan indistintamente
en melodías futboleras, murgas institucionalizadas
como canciones y motivos musicales de programas
ya desaparecidos.
Grabado
lejos del Ramón Collazo y de febrero,
el desempeño de los murguistas es perfecto
en timing y la edición de cámaras
de Pablo Abdala va mucho más allá
de la cámara frontal fija a la que las
transmisiones televisivas nos tienen acostumbrados.
El DVD contiene además una serie de extras
nada irrelevantes, incluyendo un sketch preparado
especialmente para las presentaciones teatrales
y un largo adelanto de un documental que parece
impactante, además de dos chistes brillantes
e irónicos que no vamos a ser tan aguafiestas
de adelantar.
El CD
y DVD de Una especie en extinción depende
tan poco de la actualidad estricta del 2007
que puede ser disfrutado en forma atemporal,
más allá de que documente el momento
en que La Mojigata pareció aproximarse
más a la dudosa legitimación oficial
de un concurso que, de cualquier forma, los
relegó a un 6º puesto, y que ya
va siendo hora de que sea ignorado por pacato,
embolado y complaciente hasta lo desagradable.
Vale la pena recordar que el año en que
La Mojigata se declaraba una especie en extinción,
el primer premio fue para una murga de coetáneos
que, también surgidos de Murga Joven,
decidieron vestirse de viejos para fagocitar
la emoción fácil que había
obtenido La Matinée ante el Uruguay de
la Nostalgia.
Mientras
tanto, La Mojigata terminaba con dudas de extinción
pero bailando en la calle, como documenta el
DVD y como debe ser. Como si fuera carnaval.
¦
Gonzalo Curbelo
(*) Artículo
publicado en La Diaria y texto extraido del
libro de visitas de Murga Cooperativa La Mojigata.